Varios años después, frente a la orca, el capitán chacarita había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer la playa.
Ilo era entonces un puerto de 15 casas construidas de esteras y madera frente al mar de aguas transparentes que se observaba en el horizonte un gran sol y enormes peces revoloteando por la playa.
El mundo era tan reciente, que muchas cosas no tenia sentido, y solo pensaba en nadar y jugar con mis amigos.
Después de nadar en la playa iba a casa y mi madre me esperaba con un plato de pescado frito.






